Quizá uno de los episodios menos conocidos de la vida de Benito Mussolini es la relación que tuvo con su amante: Ida Dalser. En la época en la que él luchaba por un ideal socialista, Ida se convirtió en un pilar importante en su vida, no solamente en el aspecto emocional, sino también en el económico (Ida, incluso, fue capaz de vender todas sus pertenencias para apoyar al periódico propagandístico del movimiento). No obstante, la relación entre ambos fue negada por el propio Mussolini, luego de convertirse en el líder político más importante de Italia. Ida fue aislada, humillada y enviada a un manicomio con tal de que la verdad jamás saliera a la luz. Juntos tuvieron un hijo, quien nunca fue reconocido legalmente por el dictador.